El altar de muertos es, ante todo, un gesto de memoria: cada elemento que se coloca tiene un significado, y montarlo en familia suele ser tan importante como el resultado final. Esta guía te lleva paso a paso, desde elegir el lugar hasta los últimos detalles.
-
Elige el lugar y la estructura
Puede ser una mesa, una repisa o una estructura de cajas/escalones forrados para simular niveles. Lo tradicional es usar 2 niveles (cielo y tierra) o 3 (cielo, tierra e inframundo) — en casa, 2 niveles suele ser lo más práctico por espacio.
-
Cubre la base con mantel o papel picado
Un mantel blanco o de color es la base tradicional; el papel picado se coloca por encima, colgando de los bordes o como guirnalda alrededor de la estructura.
-
Coloca la fotografía en el nivel más alto
La foto del ser querido va en el punto más elevado del altar, generalmente al centro, para que "presida" la ofrenda.
-
Representa los 4 elementos
Tierra (frutas o semillas), viento (papel picado moviéndose con el aire), fuego (velas) y agua (un vaso para calmar la sed de las almas después del camino) — los cuatro deben estar presentes.
-
Cempasúchil y camino de pétalos
Las flores de cempasúchil (naturales o artificiales) se colocan alrededor del altar; un camino de pétalos desde la entrada de la casa hasta el altar ayuda, según la tradición, a que las almas encuentren el camino.
-
Comida y bebida favorita
Se coloca lo que más disfrutaba el difunto en vida: puede ser pan de muerto, algún platillo específico o su bebida favorita.
-
Copal e incienso
Se queman para purificar el ambiente y guiar a las almas — un detalle sencillo que le da al altar su aroma característico.
-
Detalles finales
Calaveritas de azúcar, objetos personales del difunto (sus lentes, un libro, algo que lo represente) y una catrina decorativa cierran la ofrenda con personalidad.